Cor ne edito
(Cor ne edito)
Y la teoría del caos.
Bitácora y carta para un forense: porque solíamos examinar en féretros metálicos y cadáveres exquisitos. Un saudade para eso.
Menciones especiales al cerebro hermoso que me he encontrado.
H. Mulholland
IMUM COELI
Envuelta en los caudales del poderío mental, en frecuencias casi perceptibles al sonido que en cada cuanto; llaman. Tengo que contestar –no por curiosidad– sino quién está del otro lado sabe de la conexión sincrónica. Conexiones que son sinergéticas y energéticas, impactando a un ser físicamente débil, el cual ya ha pasado por aflicciones en lo periódico de las horas de su existencia. Sabe que sus válvulas interiores tienen que bombear sangre, dejar que entre y que salga; un dar y recibir de lo dioxigenado y oxigenado. Proceso que biológicamente lo maquina a través de todo su cuerpo; transformándolo. En dadas condiciones que permite el director de orquesta cerebral y sináptica, marque su compás a un ritmo estable –quizás hasta caótico– haciendo que el organismo se comporte en base a frecuencias dadas por su interior –y exterior–. Esta sería la maquinación dentro de nuestro sistema, con cada engranaje.
Cor ne edito, atribuido a Pitágoras, tiene un significado muy fuerte en lo que trastoca la escena actual dentro de mi previo condicionamiento –podría decirse– o ambiente externo. Si horror vacui, un abisal reflejo de la fauna mental de mi ser tratando de ser rellenado con emociones e imágenes de una historia que timbra caos en cada cosa realizada, en cuyo caso retumba en la realidad. Mi timbre es distinto, el tempo, mi mente destruida y enviada a los vacíos sinfónicos de amapolas con su dulce aroma hace que me sienta viva y presente –no en el pasado como me suele decir alguien, a quien me referiré prontamente–. Ya he sido destruída ontológicamente. Reconocí y me redimí bajo mis limitaciones, estimado.
Es por ello su importancia, de “no comérselo”. Es un órgano vital que hace al ser humano, relacionado íntimamente –con la dualidad de lo fogoso y gélido de las emociones– con lo que se coordina mentalmente y éste percibe mediante dolores o pulsaciones. Son signos de vida, indicadores de presión y términos que la medicina acuña estudios en cardiología. Pero… ¿es un componente netamente humano?
Para responder aquello, el humano no es sólo aquellos órganos vitales mencionados, sino que lo humano también compone de algo que ya te he hablado; lo metafísico. Si bien, siente lo que se envía a su mente, en este responden los demás órganos como el corazón. Es emocional, psicológico y metafísico el cómo se manifiesta la energía a través de la materia. Lo que más me pregunto es ¿cómo se manifiesta la sincronicidad de eventos entonces?...¿por qué la mente lo desea? O…¿la conciencia colectiva? Realmente no sé cuál será la respuesta.
Hablaré de un sujeto que analicé hace un mes atrás.
Mis intenciones se han vuelto un tanto distantes por no mencionarte del tema, aparte del tiempo no concordante. Era un misil en mi placard a quién yo creía haber olvidado atrás.
Fue algo que detonó psiquicamente mi cerebro –y mi ser de paso– haciéndolo añicos y sirviéndose como una jugarreta por quien yo pasaba tardes charlando de temas sinfín. Era tan vasto, que él mismo decía : “soy el universo”. Cosa en que yo discrepaba diciendo que existen tres universos perceptibles. El suyo, el mío, y el universo. Él sólo veía todo como el uno. Exclamar el “yo” suele posicionar al ego como la teoría geocéntrica, ya tan arcáica. Aunque sí concuerdo que uno es el universo, sólo porque uno vive en el y confluye con más universos dentro de uno; multiversos.
Luego de tiempo, la jugarreta tornó pigmentos extraños –relacionados con el corazón, claro– luego de que se tornaron carcajadas de que los locos saben cómo funcionan las cosas y menos se sabe cómo tratar con uno. Yo solté más carcajadas diciendo que demostrara quién era entonces. Luego, sentía otra frecuencia retomando mis oídos. Era como estar de pronto drogada dentro de mi propio espacio carnal. Podía percibir sus pensamientos y emociones… sus latidos especialmente, una taquicardia que tamboreaba en mi oído medio dejando ondas como gotas en un charco; uno mental.
Sé que es peligroso que “invadan tu mente” o “la hackeen”, por así adjetivizarla. Denota energía consumida por ambas partes (sensaciones de dormir interminablemente, lidiar con las emociones del otro, etc.)
Yo era un cuerpo palancado por emociones que sentía, pero negaba. Era nauseabundo, y quería sacarlo de mi mente y cuerpo… una toxicidad me irrumpía porque ya la había sentido con alguien: amor, desolación, tristeza, alegría, oscuridad… hasta luz que quieres capturar y hacer que ese momento sea duradero. Demonios danzaban hacia mi persona, que provocaba su ser al estar enamorado…pero la oscuridad de esa persona era una pesadez, que no obstante tenía aquella luz mencionada; en un pozo.
En estos intentos desesperados por grabar momentos con mi propia psiquis se hacen gritos –aunque me encuentre calmada al exterior– dentro de observancias e intentos de respuestas. Concluyo mucho, divago también. Si algo viene de bombón, puede causar destrucción… y creo que esto fue lo que pasó… fueron dos individuos al tener ciertas conexiones sincrónicas –kármicas– poseen un factor inexplicable y especial. Escéptica a lo idílico de esa sombra que me visitó aquel día, en una escena pre fabricada, acompañada por personajes banales y vacuos. En sueños me perseguía, en la noche su vigilia detonante, su deseo de ver más allá… De atrás hacia delante, quizás formando puntos hacia el futuro sin espacio-tiempo definido. Ese atrás se conoce como teoría del caos, y es allí donde lo cuántico ayuda a comprender lo macro y viceversa… tener una visión y canal.
Descubrí ciertas memorias que creía haber borrado on el pasado y el pasar del tiempo al crecer, descubrí sentimientos a los cuales –creo– que no me correspondían y no palpitaban hacia el exterior. Concluyo que son míos y experimento con el momento después de todo, simplemente estaban suspendidos y no exteriorizados… aunque siempre pienso eso de sentir “amor” a través de una conexión mental fuerte, me parece una pantomima y conspiración hacia uno. Conspiras para que el otro no sepa, pero cuando se presenta la realidad se tornan los verdaderos colores… por así decirlo. Culpo a dos hombres que al enamorarse sacan sus demonios a flote, dudo de su ego y acciones, recogen tanta inteligencia y aspectos idílicos que son mentes dignas de analizar y de admirar. Son tan paralelos estos hombres con tremendos cerebros, que también sus destinos han cruzado el mío por alguna razón… en especial los eventos que acontecen lo sincrónico y psíquico. Son ejes atómicos apolíneos que juegan con palabrerías difíciles de olvidar. Ambos parafraseaban: “el caos impera, y no hay tal noción de seguridad”. Entropía. Me resulta increíble este triángulo teatral formado con escenas del presente y pasado. Lo más extraño que uno ve al otro como un fantasma acompañante de mi soledad. Sinceramente digo que es así como funciona este teatro donde pasan entre bastidores y telones traslúcidos; oneirataxia. Usan máscaras y disfraces, usando dobles y dobleces para conspirar. Pantomimas que me confunden torrencialmente, llevándome a un escepticismo abismal por los diálogos y escenarios en constante flujo emocional, que cansa.
El corazón en sí, es como una caja negra. Una que, reflejan colores llamados emociones. Jamás se sabe como podrás experimentarlos… o tratar de acercarlos a un adjetivo o calificativo y encacillarlos como son. Hay muchos. Uno si puede predecir o reconocerlos en el momento, lo cual, actúa recreando variaciones y combinaciones. Eso, si se desea hacer mentalmente moldeando energías propias; es distinto. Se puede avanzar dentro de esas energías –porque eso son las emociones– como un hermitaño, entrañándose en su propia conscientización de su vacío pectoral, en ese hueco llamado corazón que necesita sazón sanguínea. Por eso los sentimientos, por eso es atómico del anatómico, por eso se taja y se realizan operaciones abiertas para ver lo que hay dentro. El mío es anárquico, porque no es pasional como el de los demás.
Llamo a la penumbra el mutismo de esos dos hombres cercados por la muerte, en medio de mi derrotismo; toska. Un veneno que he cargado durante meses, con espinas y lancetas animadas en cadenas, añadese a ello el sinsentido cotidiano de los personaje pre fabricados mencionados anteriormente. Todo eso finalmente dispuesto a ser depurado en un cataclismo. De un año a otro, con meses de anticipación…el principio del fin de mi voz atronando en las paredes, lanzando vectoriales en muchas dimensiones y direcciones.
Ahora luego de que estuve en el medio de una playa, semi vacía, acompañada de un ser con poca compañía y con la crema de estrellas adyacentes, las cuales no gritaban en el conticinio. Señalo esto porque estoy en desacuerdo, con el solo hecho de mirarlas, estando en un presente y divulgando que lo que ese hecho indica que hay retrasos de nuestras pupilas. No se ven realmente en un presente, sino que están formando un espectáculo de años luz de retraso. Quizás ya estén con Galileo o Copérnico, esperanzados con lo abisal como yo. El ahora es sosegado, por las coyunturas despilfarradas e ilógicas que han tenido un casco de bala en el suelo, sosegadas por las olas del mar y su quietud ensordecedora, que añoraba. Probablemente era necesario lo que llaman viraha… o la contemplación del maelstrom de colores formando caos como las pinturas de Pollock. Porque dicho proceso de alienación uno medita sobre las formas confluyendo, de las ideas implosionadas e imprecisadas con un tacto imprevisto para otros de no entender por qué se hace. Sí, mis tonos son fríos y un tanto ásperos que espera del público el contrario sensu para alguna escena, para que entren y salgan como intrusos y zánganos. Sinceramente digo, tomen la teoría de las acciones como una ley de causa-efecto, resultando en tanta entropía porque nada permanece a pesar de la interconexión, sea mental o de corazonada.
«Si recuerdo quién fui, a otro veo,
y el pasado es un presente en el recuerdo.
Quien fui es alguien a quien amo,
aunque sea tan solo en ese sueño.
La nostalgia que la mente aflige
no es mía ni del pasado conocido,
sino de quien habito
tras de los ojos ciegos.
Nada, salvo el instante, me conoce.
Mi mismo recuerdo no es nada, y siento
que quien soy y quien fui
son sueños diferentes.»
y el pasado es un presente en el recuerdo.
Quien fui es alguien a quien amo,
aunque sea tan solo en ese sueño.
La nostalgia que la mente aflige
no es mía ni del pasado conocido,
sino de quien habito
tras de los ojos ciegos.
Nada, salvo el instante, me conoce.
Mi mismo recuerdo no es nada, y siento
que quien soy y quien fui
son sueños diferentes.»
–Fernando Pessoa.
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