G r a d a c i ó n. Primera parte.
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G r a d a c i ó n
La larva encriptada
Déjà vécu: primera parte.
Primera entrada.
14 de Mayo, 2049.
¿Cómo empezar? La primera pregunta que todo aquél que escribe se hace.
Tampoco sé por dónde empezar…sólo sé lo que voy a contar dentro de este espacio
pequeño. Mi mente divaga, no sabe concentrarse. Escribir… Se traba el proceso…
Mis sueños se diluyen como acuarelas grisáceas… Pero según dicen: “Escribir te
ayudará, te desahogarás”. Ok, bueno, veré si me resulta contar esta historia. Desde
el pequeño espacio confinado, es hora de relatar como estoy.
Me llamo Hélene Mulholland, soy detective, y vivo en la cinematográfica
capital del amor y desamor. Mencionar mi edad no importa pero… ahora trato de
averiguar cómo se resolverá para mí este asunto. Siendo, que además que trato de recordar todo lo sucedido,
porque comienzo a perder mi memoria, como si alguien hiciera uso de ella. Más
bien creo, que es la realización de la propia conciencia, algo muy aterrador que el ser humano encuentra. Sé que
algo extraño ocurre, ocurrió y ocurrirá… Lamento la verborrea…suele pasar. Pero
recopilar fechas y memorias en mi cabeza suele ser una plétora.
Mi primer punto de partida será el pequeño encuentro con un personaje
que por ahora lo mencionaré como: Espectro.
Según las noticias ocurridas esos días mi jefe Menuit, llama desesperado
a la oficina con todo, me llama y dice:
—Necesito que vayas a Japón. Urgente. Hay algo extraño ha ocurrido allá,
te lo explicarán apenas llegues y tendrás toda la indumentaria que necesites.
Las coordenadas y detalles estarán en tu correo. Tomarás el vuelo hoy mismo por
la tarde, un chofer te está esperando.
—Ok. Acepto Menuit. Pero, necesito a mi equipo, un traductor, y que me
conteste esto: ¿Por qué necesitan ayuda allá si tienen profesionales que se
encarguen del asunto?
—Porque se ha salido de control. Además tendrás tu ascenso que has
querido por tanto tiempo.
—Iré. Con una condición: todo mi equipo debe estar ahí. Sabes que somos
los mejores en estos asuntos, ¿no es así?
—Te saliste con la tuya. Tómatelo como vacaciones anticipadas pagadas
por el gobierno. Estaban tan dispuestos a pagar lo que fuera para que esto no
atacara a su preciado emperador ni a su gente.
— ¿Estoy arriesgando algo?
—Probablemente. Nuestras relaciones internacionales y tu integridad
física. Sólo ve y relájate… es sólo un viaje como cualquiera. —. Me
dijo con tono despavorido, lo que comencé a sospechar.
—Ok…—Corté con preocupación.
Hay algo que no encajaba en todo esto… chantajes para adormecernos de la
realidad en la cual todos caemos ciegamente. El mismísimo abismo de amapolas en su fondo sinfónico. Era la mosca en su
telaraña. La mosca Mulholland. H. (mi
nombre completo trataré de protegerlo ahora como “M.H”).
Tenía la garganta con algo amargo dentro del alboroto sin explicación
previa… Siempre se solía trabajar mediante premisas de lo ocurrido. Datos,
testigos, noticias… Ahora nada. Una llamada con una inusual petición al
extranjero, cero noticias…cero. Nada. Vacuidad. Sólo un viaje como cualquiera… Tenía un mal presentimiento de todo
esto.
Tenía que abordar, pero mi equipo no estaba. Sólo yo y Toulouse.
Recuerdo que llegué al aeropuerto y sólo una mujer bajita me esperaba con un
cartel –escrito con un pésimo francés, por cierto– “Mademoiselle Mulholland, atendré”. Notaba que mi equipo no aparecía… Ella solo dijo:
—Soy Kimi Izumi, traductora tu vender hotel, todos allí—. Sólo vi su
expresión en el rostro, apenas hablé.
—Ok, acaso ¿hablas inglés? Podríamos comunicarnos así. Mi japonés no es
avanzado.
—Yes, yes.
—Ok, then.
—I’ll work for you as a
translator, and also as an agent for the Japanese government. Pardon my French in
advance.
—No worries. I’m glad we
work together.—Sonreí.
Luego, me llama mi jefe. Kimi sobresalta con su teléfono, entregándomelo.
—Hélene… Ha muerto tu antiguo
compañero. —Me dijo sollozando.
— ¡¿Qué?! Dime que es una broma, hoy en día dan por muerta mucha gente
por estos medios…
—No es necesario prender el televisor. Tampoco bromearía con semejante
noticia. Han censurado el suceso. También han hackeado el sistema, después que tu compañero murió, se estima que
es el mismo hacker que entró al sistema cuando él renunció a la agencia. Tengo
noticias que afirman informes médicos, ha muerto aparentemente de un paro
cardíaco mientras estaba en su apartamento. Las causas siguen investigándose
por el equipo médico.
—Ya veo… ¿tienes su expediente? Necesito saber de su expediente. —Dije
entremedio de sollozos e hipo.
—Sí, te los enviaré. Tengo su expediente y todos sus papeles que hizo
antes de retirarse de la agencia.
—Necesito todos sus papeles. ¿Sabes de si harán su autopsia?
—Eso mismo te iba a decir. Sí, no se practicará porque su familia no lo
ha permitido. Su funeral es mañana, el mismo día que arribarías tu vuelo. Hoy
es su velorio.
— ¿Arribarías? ¿Qué quieres decir? Entonces… ¿qué hago aquí? No
abordaría el vuelo con tal noticia…
—Lo sé. Pero necesitas saber del itinerario. Dejaremos tus pertenencias
en el avión. Hablé con el comandante japonés Cruise, quién también te dará
instrucciones al llegar. Tu equipo está en Tokio ya. Faltas tú e Izumi que
lleven la indumentaria y mis instrucciones. Ven a mi oficina por tarde.
—Termina la llamada.
Kimi me dice que estará todo bien, y que tenemos que dirigirnos a la
oficina de Menuit.
Tomé el taxi, aguantándome cada trago de llanto y rabia contenida,
apenas jadeando con cada pierna. Pedí dejar a mi perro con mi hermana que vive
en Montmartre. Kimi durante el viaje me sostiene el brazo como si se tratase
de un derrumbe de mis extremidades motoras; lo que era cierto. Me dijo que
tenía que sostenerme. Antes de llegar, pasé a la floristería a comprar dos
rosas rojas, luego nos dirigíamos directo a Menuit.
Voy a su oficina antes del velorio. Me siento como adolescente cuando
mis padres me regañaban al ir a su oficina, probablemente no era nada serio,
eso decía.
—Mulholland. Izumi. Su vuelo sale este lunes 18 de Mayo a las 15:00
horas. Sé que para Mulholland ha sido difícil e inesperado este tema de su
antiguo compañero. Pero es necesario tomar cartas en el asunto, y avanzar. Este
es otro caso. —Responde atragantándose el llanto.
—Sí, lo es. Denos las instrucciones. —Respondí casi efusivamente.
—Antes, decir que el comandante Cruise del gobierno japonés, fue muy
comprensible con este tema, es por eso que el vuelo no sale mañana, sino el
lunes de la semana entrante. Agregar que, además él dará instrucciones cuando
arriben en Tokio. Estas son mis notas que se las entregaré en papel a cada una:
1.- Tener en cuenta todo tipo de pistas. Nada es
descartable. —Comienza a parafrasear.
«Toda intuición en que se da algo originariamente es una fuente de derecho de conocimiento, todo lo que se nos brinda originariamente (por decirlo así, en su realidad corpórea) en la intuición, hay que tomarlo simplemente como se da, pero también sólo dentro de los límites en que se da.» –Edmund Husserl.
2.- Cumplir con los protocolos regulares (tener arma de servicio, chaleco antibalas, placa, identificación, pasaporte al día, respetar la jurisdicción, no ir en contra de la ley o formalidades).
3.- Llevar equipo de análisis (indumentaria, químicos, guantes quirúrgicos, mezclas, etc).
4.- Llevar la grabadora y un cuaderno de notas. Tomar fotos de la evidencia.
5.- Interrogar y perseguir a los sospechosos en agua tibia. (Significa no involucrarse y no alejarse mucho del sospechoso, la idea es estar en un status profesional todo el tiempo)
6.- Contactar al forense o a sus superiores cuando sea necesario. Enviar muestras con criminalística.
7.-Dinero no es un problema, será encargado a su cuenta semanalmente mediante su esfuerzo y trabajo dado. Siempre en cantidades razonables.
8.-Tendrán un seguro de salud en caso de cualquier accidente, médicos y psicólogos para cualquier eventualidad. Contarán con pólizas en caso de robo o hurto.
9.-Tener en cuenta de que tienen representante legal. Sabiendo sus derechos y deberes
—Este último es un copiado mío. — parafraseando el filósofo de mi jefe, como siempre.
10.- «Cuando dos sucesos aparentemente inconexos acaecen al unísono debemos prestarle toda nuestra atención».
«Toda intuición en que se da algo originariamente es una fuente de derecho de conocimiento, todo lo que se nos brinda originariamente (por decirlo así, en su realidad corpórea) en la intuición, hay que tomarlo simplemente como se da, pero también sólo dentro de los límites en que se da.» –Edmund Husserl.
2.- Cumplir con los protocolos regulares (tener arma de servicio, chaleco antibalas, placa, identificación, pasaporte al día, respetar la jurisdicción, no ir en contra de la ley o formalidades).
3.- Llevar equipo de análisis (indumentaria, químicos, guantes quirúrgicos, mezclas, etc).
4.- Llevar la grabadora y un cuaderno de notas. Tomar fotos de la evidencia.
5.- Interrogar y perseguir a los sospechosos en agua tibia. (Significa no involucrarse y no alejarse mucho del sospechoso, la idea es estar en un status profesional todo el tiempo)
6.- Contactar al forense o a sus superiores cuando sea necesario. Enviar muestras con criminalística.
7.-Dinero no es un problema, será encargado a su cuenta semanalmente mediante su esfuerzo y trabajo dado. Siempre en cantidades razonables.
8.-Tendrán un seguro de salud en caso de cualquier accidente, médicos y psicólogos para cualquier eventualidad. Contarán con pólizas en caso de robo o hurto.
9.-Tener en cuenta de que tienen representante legal. Sabiendo sus derechos y deberes
—Este último es un copiado mío. — parafraseando el filósofo de mi jefe, como siempre.
10.- «Cuando dos sucesos aparentemente inconexos acaecen al unísono debemos prestarle toda nuestra atención».
—Pues bien, eso sería por ahora, lo demás y lo aparente lo sabrán. Ahora
les deseo éxito y no suerte; esta no existe. — Termina con un gran suspiro, como si tuviese que alimentarse de aire y
no desinflarse ante las noticias.
—Me despido, saluden al comandante de mi parte. Luego las veré antes de
que tomen el vuelo. —Saca su fino pañuelo, y se cubre sus lágrimas. Su tristeza
aumenta mis ganas de llorar.
Después de irnos, y subir al auto, no me resistía a pensar que él murió
solo... De aquella mirada que me clavaba con reojos el último día que lo divisé
en la oficina, mientras yo hablaba con un colega y también jugaba al reojo. Más
aun, aquel sueño que tuve… era como eso de la acción fantasmagórica a distancia, que encajaba perfectamente en la
escenografía de este teatro burdo y absurdo que le solía platicar. Largas
charlas de colegas, más no de aliados –porque no acepté esa preposición– las
cuales no deseo borrar de mi memoria.
Era la reminiscencia de un fotógrafo,
la fotografía fantasma, lo que había
dejado de él. Y cada vez me resulta extraño y lejano plasmar…Porque los
sentimientos se han ido, me queda sólo en una parte de cajas y fotografías con
sus recuerdos. Yo sentía el vacío completamente…
En fin, esto fue lo que extraje de mi cuaderno de sueños –lo uso después de despertar de un sueño lúcido,
mi intento de creerme psicoanalista–.
#1
Soñé que
hablé con él. Me miraba con esos ojos castaños que me clavaban donde fuese a
parar. Estábamos en la misma plaza donde solíamos hablar por horas… estaba yo
parada, y él sentado, muy serio. Esta vez noté que era él, no un espejismo de
su ser ese que me hizo cuando discutimos un mes antes de su muerte. Le dije del
por qué me alejé de él, la razón de por qué dejamos de ser amigos –decisión
tomada por mí cuando discutimos– me enojé más cuando charlamos por última vez,
en este sagaz sueño.
—Estoy
arrepentido…
— ¿De qué
se podría saber? —Pregunté exaltada.
—De todo…
de lo que te hice.
—Me
dijiste “piénsalo” y me dejaste ir.
Sólo me mirabas a distancia.
—…
—Sabes
¿por qué no puedo atacarte?—Increpaba y me consumía en el momento.
— ¿Por
qué?
—La misma
razón de porque me alejé de ti. Tu ego.
Eres absorbente, muy orgulloso, no ves lo que tienes en frente. Disparas a tu
enemigo; efusivo. Siendo que tú no sabes quién es el verdadero enemigo. ¡Tú! Te
falta mucha paciencia te dije, centrarte en ti mismo y no temerle a la
oscuridad de tu soledad. Lo que me llevó a rechazar mi alianza contigo, y tu
amistad de una vez por todas. Ya no quería
interferir más, siendo que mi esperanza… se perdía en extravagancia. No
eres más que el causante de sus propios males. No hay peor enemigo que uno mismo, el mismo ciego que no quiere
ver. —Enojos y llantos, que lo terminé abrazando. Despidiéndome. Alejándome de
aquel lugar.
Recuerdo que desperté, anoté aquello y volví a coger el sueño. Ahora lo
pego a este diario o bitácora cibernética para enviar a un espectro. Sé que estás ahí, aunque no pueda comunicarme siempre, al
menos trataré. Espero detallar el caso.
Sí, llevo ese cuaderno a todas partes, tanto como mi cámara. Este
también lo llevo ahora, sólo que más ordenado, y no tan esparcido con las
lluvias e intentos de Apollinaire. Este onírico, se lo muestro a mi psicólogo
antes de que me hipnotice o me haga alguna regresión –de algún suceso o caso
que me marque– casi siempre me ayuda a resolver algún caso. Según su análisis,
cree que tengo clarividencia. La misma razón de por qué mi antiguo compañero me
solía decir «Sacerdotisa», aquella
mujer que predecía el futuro; una völva. Pero ese es un asunto al que mi intuición y experiencia han comprobado.
Especialmente cuando digo: “Algo malo va a pasar”. Mirando fechas y no
estimando exactitud.
Ahora no es el tiempo para ahondar en otro
sueño que una socia tuvo conmigo y él, dos semanas antes. Ella ya ha soñado dos veces con nosotros, y
me parece que fue una relación especial. Ahora siento que me sale un déjà
sentí a flote.
Bueno, después de
llegar al lugar del velorio, no habían entregado el servicio médico su cuerpo y
teníamos que esperar unas tres horas. Recuerdo que no almorzamos, y sólo
paseamos por los alrededores. Kimi decía que esto sería un tópico recurrente en
mí, y es así. Culpo a mi mente y al casi extirpado sentido de culpabilidad por
no haber ayudado a mi compañero.
De la espera, tuve
que aguantarme pero no pude. Vi a su hermana, su madre, profesores, familiares
y colegas. Entré para ver si era verdad. Sí estaba muerto, parecía un muñeco
con labios agrietados y morados, sentía que respiraba detrás de ese cristal…Yo decía
para mí por qué hacía esto, no debía dejar a su familia…Tenía que haberme
pedido ayuda, pero fue inevitable el hecho. Inevitable llorar; desmoronarme. Un
profesor y una socia tuvieron que sostenerme porque mi cuerpo no daba para
levantarme, pero me sostuve sollozando todo aquel recuerdo que proviniese de
él. De tanto llorar y sentirme mal, duré dos horas. Tuve que marcharme, no daba
más –que decir del hambre presente, ya no contaba mucho– soportar la fatalidad
una vez, la estrechez de mi pecho que bombeaba con cada respiro que provocaba
lo repentino del suceso.
Fui a mi casa,
traté de no llorar, pero todo lo que me ocurrió esa tarde era como todo lo que
hacía, me recordaba a él. Incluso escribí –cosa que dejé cuando lo conocí por
no tener gana en nada– porque
me consumía su presencia. Recordaba que él era un hombre inteligente, con mucho
potencial por delante –casi un poco infravalorado por sus semejantes– algo
absorbente, y decadente. Pedante en caminar y airoso al hablar. Siempre rodeado
de gente. Decía que «el enemigo no puede
verme solo» con lo que terminó trágicamente así. Pero, –tenía la sensación
de que algo lo mató, esos súcubos que paralizaban su sueño, al punto de
quitarle su energía– sentía que fue rodeado de estrés… sus pensamientos,
preocupaciones y mayores temores. Lo que le decía sobre las astillas de su ego.
Existía en él eros en su mente hacia
el sexo opuesto, obsesionado con las rubias de cabello, algo vacío para un
“caballero".
Me vino a la imagen esa vez que discutí con él, le hablé del vacío de sus últimas vivencias. Siendo que repetía que estaba bien, y que debíamos ser amigos –siendo que siempre lo fuimos–. Pero ocurría que ya estaba interviniendo como agujero de gusano en su universo, al punto de crear una realidad alternativa la cual no debía introducirme. Me era difícil lidiar con ese salón de espejos que creaba, semana tras semana para “protegerse de algo”. Con eso, se confirma cada vez más de que no sabía quién era porque creaba una máscara para agradar y mimetizar socialmente. Yo decía si era así, era mejor dejar nuestra amistad. Me resuena, que esto ocurrió un mes antes –exacto– al día que murió.
Pero una cosa que
contar, con todo esto. Es el sentimiento de como renací. Eadem mutata
resurgo, todo eso a través de ese hecho. Como comprobé de nuestras
charlas, y lo que investigaba –a través de mi lectura– sobre hechos acausales y atemporales que
ocurrían al hombre…y de alguna manera conectaban con el ajedrez de esta
realidad. Al final, aprendí mucho de esta trágica experiencia.
Pero… hay una cosa
que me pasa mientras escribo esto, sentimientos, pensamientos; el tiempo. Como
juega el rol de mi memoria. Sé que no estarán luego de un momento en lo que
respecta al tiempo. Lo mismo cuando pones dedos al agua sabiendo que has
perturbado la calma. Acá trato de plasmar como me ocurre aquello, aunque no
siempre –tratando de recordar– logre la misma sensación o conexión de esos
sentimientos con los márgenes y mártires del tiempo. Más resulta familiar usar la
noción del tiempo. Pasa que resulta circular andar por el mismo bosque, dejando
pistas de comida para no perder el rastro. Sabes que a medida de que avanzas la
perspectiva habrá cambiado, y tú con ello. La imagen tiende a ser la misma para
poder retratar al tratar de explicar, pero se ha esfumado –o quizás exhumado–
el sentimiento. Suele suceder que uno se puede sugestionar –no me ha pasado– y
habría la posibilidad de crear una memoria distinta a la que se almacenó –sé qué
pasa cuando uno vive una situación traumatizante o no quiere vivirla, y se miente al cerebro inconscientemente–. Pasa
también, si uno cuenta a los demás las imágenes se revelarán por sí mismas,
aunque cambie el tono, esperando a que suene una melodía; esta habrá cambiado.
Acabando en un todo cambia y nada permanece. Algo que un hombre me
hablaba en el sueño esa noche:
#2
Ese día
soñé con un hombre, al cual no recordaba su rostro. En eso, entré a un túnel
que me dirigía a un bosque que olía a canela, seguía una larva gigante y
luminosa que me indicaba el abismal centro nebuloso... Vi a aquél hombre de
luto en medio del bosque, cabizbajo. Me
dijo que su nombre era Espectro, y
que estaba esperando en ese lugar. No
pregunté qué, si me parecía raro lo que su dedo índice me señalaba… Era un
ataúd. El mismo de mi compañero. Estaba yo en shock.
— ¿Quién
lo diría? Blanca Nieves era un hombre y no una chica desprovista de protección
y fuerzas…— Dijo apuntando al ataúd y quitando la niebla de su alrededor.
—Suena
a ironía de su parte. Lo veo y recuerdo que lo último que me dijo
fue «Piénsalo, no me puedes hacer esto. Piensa antes de hacer algo tan
inesperado ». Su muerte fue inesperada.
—Lo sé.
Te ayudará a resolver parte de tu caso. Va a ser la gradación de muchas cosas
que no permanecen. Todo cambia, y nada
permanece. Peldaño tras peldaño que degrada y desaparece.
— ¿Cómo
sabes del caso? Y, ¿de él?
—No hace
falta conocerte, sino leerte. De la manera de tu vestimenta, indica en que
trabajas. No es necesario de ser un experto. En cuanto a tu compañero; lo
investigué.
—Pero…
¿por qué involucrarlo a él?
—Esto lo
sabes. Fue la piedra tope del caos que provocaría, y se lo mencionaste hace un
año, ¿cierto?
—No qué
tipo de caos.
— ¿Sabes?
Están muriendo personas en el sueño. Tú sabes… al otro lado. Sabes que esto
funciona mejor en la oscuridad… como él te decía como en los videojuegos.
—Sí, pero
no como una matrix. — Respondí de manera afable.
—No es un
timo, ni ultraje. Lo que ocurre es real, que no todos los ojos abiertos puedan
ver es distinto.
—Entiendo.
¿Sabes del responsable?
—Yo
hackee el sistema luego que te tu compañero renunció. Él tenía acceso a saber
quién era el posible culpable; estaba la
evidencia clave.
—Notas
que eso es un crimen, ¿no? —Sentí que el escenario cambiaba a una cafetería, lo
que fue de la nada.
—Pero no
puedes culparme, sin primero saber quién soy. —Sorbetea el café negro que tenía
al lado.
—Cierto,
tampoco tengo evidencias.
—Como
decía… había un informe que hablaba de un
hacker conocido de la máquina para reproducir sueños, pero algo fue
gradualmente en descontrol que ya no era
necesaria la máquina para reproducir, sino que esta se reproducía al azar en las
personas, creando choque de realidades.
—Ahora
entiendo. —Asentía saboreando el trozo de pastel de aquella cafetería que me
parecía algo familiar… un aroma dulce; a canela.
—Eso en
resumidas palabras. Hay que estar atentos por evidencia, la cual te ayudaré a
recolectar.
—Pero
dime… ¿esto se verá en otra realidad o esta?
—Ambas.
Ahora tienes que ser cuidadosa. Me tengo que marchar.
—Pero…
Desperté súbitamente, con mucha arritmia y sabor amargo en mi mente. Era
la sensación extraña de que en lo ulterior saco mi interior, este se achica
ahonda y retrae, lo que mi palpitar no sabe y se sobresalta en el pecho. Volví a
mi preciada almohada y concilié el sueño.
Segunda entrada. 15 de Mayo, 2049.
Al amanecer, desperté pensando en el funeral que no asistiría. No sabía
si me correspondía, así que me quedé en casa analizando el sueño. Tampoco
emocionalmente podía salir siquiera ver un momento el sol y escuchar al
impetuoso zorzal cantar… sólo lloré y lloré, y más lágrimas derramé… parecía
que el lobo derretía la casa de los cerditos. Llegué a la conclusión que al
espectro no conocía, sin embargo, sería útil en la trama. Pensé también que el
cumpleaños de mi compañero iba a ser en unos días… pero años él no cumpliría.
Es muy triste pensar en la fragilidad de la vida.
Recapitulo algo; sus sueños. Eran grotescos y extraños, llenos de sexo
que me mencionaba con súcubos…con la repugnante materia. Sufría también de
insomnio, debido a las preocupaciones por mantener a su familia… ahora trato de
conectar esto con sus sueños, porque es probable que tengan mucho que ver.
Fui a la oficina a buscar los informes que el jefe tenía y me encontré
con una sorpresa…
—Hélene. Te han dejado un pastel. —Dijo la secretaria del jefe.
— ¿A nombre de quién?
—No dijo. Lo traen desde la planta baja.
— ¿Hace cuánto fue que lo dejó?
—Justo hace un momento— Usando con un tono casi atolondrado y
generalizado usualmente que uno ve en secretarias.
Corrí a ver quién había sido, y sólo topé con un hombre barbudo que no
vestía de traje. Pedí disculpas y salí a
ver que tenía ese pastel.
Abrí una caja blanca. Y vi como las hormigas habían tenido un encuentro
orgiástico con el pastel que daba asco y risa a la vez, parecía que tapaban
algo en el centro del pastel. Era una nota.
Recuerde estar desde el Colossus
vigila, estaré cerca porque Fulcanelli revise el informe de su compañero.
Atenta en el sueño.
X.
Me parecía muy inusual tal recado. Además noté algo. La “X”. Colossus vigila. Fulcanelli y mi compañero. ¿Quién
es él? En tanto llamé a Kimi si sabía algo de esto.
— ¿Sabías del pastel que me ha llegado esta mañana?
—En lo absoluto, ¿por?
—Llegó con un mensaje, y necesito que lo revises.
—Acaba de llegar tu mensaje, es como si estuviese diciendo algo.
—Lo sé, pero ¿qué crees que es?
—Un simple mensaje. No creo que sea un admirador. —Se ríe al otro lado
de la línea.
—Esto es serio. ¿Crees que sea una amenaza?
—No exageres, apuesto que es un simple mensaje de aviso. Usa la navaja
de Ockham para resolverlo.
— ¿No puedes ayudarme?
—Envíame el papel. Analizaré si contiene más que sólo palabras.
—Ok. —Colgué.
Olvidé que los informes serían revisados por el jefe y los obtendría una
vez que me los entregase personalmente. No sabía cuándo.
Me llama la atención la nota… quizás la respuesta sea más simple de lo
que parece.
Mientras tanto fui a buscar a Toulouse a la casa de mi hermana. Tenía a mi perro abandonado, en la casa de un gato –bueno en una casi señora de los gatos–.
Toulouse se veía algo exaltado, con sus pupilas dilatadas…sentí que sería de gran ayuda su compañía antes de ir al viaje. Hasta olvidé llevarlo al veterinario, tenía tiempo antes del vuelo.
Mientras tanto fui a buscar a Toulouse a la casa de mi hermana. Tenía a mi perro abandonado, en la casa de un gato –bueno en una casi señora de los gatos–.
Toulouse se veía algo exaltado, con sus pupilas dilatadas…sentí que sería de gran ayuda su compañía antes de ir al viaje. Hasta olvidé llevarlo al veterinario, tenía tiempo antes del vuelo.
Tomé el auto y me dirigí hacia la veterinaria, no mostraba signos de
anormalidad en cuento a la salud del perro me decía. Sólo que era necesario
vacunarlo en caso de cualquier parásito extranjero. Vacunado mi amigo, fui a casa con aquella nota en un pastel atacado por
hormigas, y que obviamente debía ser botado. Encargué a la secretaria, pues
ella había sido la receptora.
Hablando y escribiendo sobre pastel, este era de frutilla con un
frosting de vainilla encima. Al parecer no había nada más en ello. Hasta que
recibo una llamada.
— ¡Hélene! — grita exasperada la secretaria del jefe.
— ¡¿Qué?!— Respondí mientras iba manejando.
— ¡Hay una larva en la oficina, es gigante! Creo que viene del pastel.
—Deshazte de eso, mátalo.
—Sí… lo haré.
—Después revisa la caja por favor, espero no encontrar nada inusual
cuando vuelva Zenón. Te lo pido. Otra cosa… necesito los informes de mi
compañero, los de su muerte y de la agencia, por favor.
—Muy bien, pero fue asqueroso matar esa porquería. — Pareciera que ella
cantara un eww por teléfono.
—Lo sé, pero necesito los informes, urgente.
—Los recopilaré como el jefe me dijo antes de entregárselos
personalmente, él tiene uno más sobre las causas de su muerte que han llegado
esta mañana. Espera a que te transfiera a su llamada. — Suenan esas melodías de
jazz de Nueva York que me transportan a donde antes solía vivir…
— ¡Hey, Mulholland! Tu compañero parece haber sufrido de un cuadro de
estrés, eso arrojó su biopsia. Hay algunas cosas que debo mencionar, como por
ejemplo su consumo de patillas para dormir y tabaco… ¿reconoces algo inusual?
—Sí, sólo el consumo de tabaco. Él sufría de insomnio, también de
parálisis del sueño.
—Interesante, ¿sabes algo inusual de su comportamiento? Porque ustedes
eran bastante cercanos…
—Sólo que actuaba extraño cuando yo estaba cerca…mmm…me ignoraba, estaba
algo irritado y se veía hiperventilado…
—Está aquí presente el sargento escuchando este video llamada. Estas
siendo interrogada, porque se pretende hacer una investigación tras estos
hechos de muerte. Es posible que en Japón encuentres un patrón similar sobre
las muertes de esas personas. En tanto tu testimonio, y ayuda serán bienvenidas
al caso. —Fuma su puro colombiano para añadir dramatismo a la escena.
—Señorita Mulholland, ¿sabría decirme si sabía algo de su muerte?
— ¿Sinceramente?
—Sí— su tono de mando se penetra en mi cerebro en desorden.
—Bueno, hace unas semanas dije que él moriría solo… y estaba enojada
cuando lo dije… también presentía que algo pasaría porque miraba mucho las
fechas –las de nuestros cumpleaños por ejemplo–. Mencioné a mi hermana que
alguien cercano a mí, moriría repentinamente. También que él me vigilaba
constantemente cuando salía de la agencia hacia mi hogar.
—Está bien. Debe llevar esta grabadora que se activa mediante la voz,
hábleme a mi desde ahora como su informante oficial del caso. Mi nombre es
Orfeo, trabajo como forense y soy sargento. Esto es asunto público que estamos
involucrados. Ahora usted se me dirige como O.
Llamará a su jefe sólo en casos necesarios, pero yo tendré que saberlo con
anterioridad. ¿Está clara?
—Sí, señor.
—Muy bien, su vuelo saldrá este lunes como estaba planeado. Le entregaremos
armas y equipos especiales aparte de los que se deben llevar por la agencia.
Mientras tanto, mentalícese para el largo viaje. Tenga un buen fin de semana.
—Excelente. —Cuelgo.
Tercera entrada 16
de mayo, 2049
No escribiré hoy por cansancio. Tampoco escanearé más hojas de mis
diarios hoy.
Han sido días emocionalmente cansadores que contagian mi físico, y
necesito el descanso antes de irme. Dejaré notas para ese día, y luego subiré
todo lo que escriba durante el día y cuando esté despierta.
Mientras tanto, dejo este poema de William Blake sobre los sueños.
Cierta vez un sueño tejió una sombra
sobre mi cama que un ángel protegía:
era una hormiga que se había perdido
por la hierba donde yo creía que
estaba.
Confundida, perpleja y desesperada,
oscura, cercada por tinieblas,
exhausta,
tropezaba entre la extendida maraña,
toda desconsolada, y le escuché decir:
"¡Oh, hijos míos! ¿Acaso lloran?
¿Oirán cómo suspira su padre?
¿Acaso rondan por ahí para buscarme?
¿Acaso regresan y sollozan por
mí?"
Compadecido, solté una lágrima;
pero cerca vi una luciérnaga,
que respondió: "¿Qué quejido
humano
convoca al guardián de la noche?
Me corresponde iluminar la arboleda
mientras el escarabajo hace su ronda:
sigue ahora el zumbido del escarabajo;
pequeña vagabunda, vuelve pronto a
casa."
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